Septiembre 04. Día 3. Roma
30 julio 2006
Si el día anterior fue el que debíamos andar más, el de hoy es en el que teníamos que madrugar. La razón es la visita a los Museos Vaticanos para evitar las enormes colas que se forman a la entrada (12 euros).

Esta vez tomamos el metro en Popolo, cerca del hotel, y bajamos a dos paradas de Otaviano, ya que la parada que indica Museos Vaticanos nos deja muy arriba en sentido contrario a la cola.
Llegamos a las 8.40 horas, cinco minutos antes que abran las puertas, la mejor hora para estar a las 9.00 horas dentro. La entrada se hace por un lateral, con lo que no veremos la famosa escalera helicoidal hasta que bajemos por ella al salir. La visita nos llevará aproximadamente dos horas.
Desde el inicio vamos recorriendo los corredores del museo que orientan siempre a la Capilla Sixtina. A destacar la Galería de los Mapas y el patio donde, entre otras estatuas, está el Leoconte.
Posteriormente nos dirigimos a San Pedro, en donde antes de entrar tenemos que hacer una cola de quince minutos para entrar en la basílica y pasar por los controles de seguridad.
A destacar el baldaquino, la cripta y la Pietá de Miguel Angel. No obstante, la visita estrella está fuera: la cúpula de San Pedro (5 euros). La subida se hace desde fuera, con mucha paciencia porque las colas también son importantes, primero en ascensor y luego mediante 320 escalones. El esfuerzo, la espera, el precio, cualquier cosa merece la pena. Para mi gusto son las vistas más bonitas de la ciudad.
De San Pedro salimos hacía Castell S´Angelo, cruzamos el puente y hacemos la parada para comer en una trattoria que ya nos habían recomendado y que hago lo propio: Trattoria di San Giovanni: típico local de barrio frecuentado por la gente de la zona y algún turista como nosotros con un trato estupendo, buena comida y sobre todo un tiramisú inmejorable. El precio: 75 euros/4 personas.
Tras terminar de comer, emprendemos el camino de vuelta por Via dei Coronari y por un entramado de callejuelas típicas romanas en la zona de los anticuarios. Así llegamos hasta la parte trasera de la Piazza Navona.
De allí decidimos visitar con más detenimiento la Piazza della Rotonda y más concretamente el interior del Panteón donde están las tumbas de Rafael o la de los Saboya.





Finalmente una licencia cinéfila. Como el hotel está cerca de Vía Marghuta, por curiosidad me acerco hasta el número 110, casa donde vivieron Federico Fellini y Giulietta Masina.
Recomendación: Esta puede ser una buena noche para cenar al aire libre en alguna de las terrazas de la Via della boca del leone y si antes da tiempo, ya que cierra pronto, tomar un café en Café Grecco en Via Condotti







