Septiembre 04. Día 8. Capri / Sorrento
30 julio 2006
La línea de ferry desde Sorrento a Capri comienza a funcionar a las 7.20 de la mañana, por lo que es conveniente madrugar para aprovechar todo el día en la isla, ya que hay bastantes cosas interesantes que ver.

Como no tenemos otra opción dejamos el coche en un parking del puerto de Sorrento (14 euros), muy cerca de las taquillas donde se canjean los billetes para el barco. Previamente hay que comprar los recibos para el canje en alguna de las agencias de viaje que se pueden encontrar en la bajada hasta el puerto. El precio del trayecto por persona era de 9,50 euros.
Al llegar a Capri lo primero que hacemos es buscar otro barco que nos permita visitar la Gruta Azul. Para ello hay dos opciones, alquilar una embarcación por horas (65 euros, dos horas) o hacer el recorrido alrededor de la isla con parada para entrar en la gruta (10 euros). En cualquier caso, al llegar a la entrada hay que guardar cola y pagar 8,30 euros para poder entrar. La ventaja de la primera opción es que además de esta parada se pueden hacer todas las que se antojen y aprovechar para darse un baño, por ejemplo, en la Gruta Verde.
Terminado el circuito por mar, volvemos a desembarcar en el puerto par tomar el funicular que lleva a Capri ciudad (2,60 euros i/v). La visita a la ciudad es larga. Nosotros partimos de la Piazzeta y desde allí bajamos hasta la Certosa y los Jardines de Augusto, donde hay una vista de los Faraglioni y de Vía Krupp, que decidimos no tomar hasta Marina Picola, ya que desde el barco ya nos hicimos una idea de Villa Jovis, la residencia de Tiberio.


Era nuestra intención proseguir, pagando un taxi, hasta Anacapri para llegar hasta Villa San Michele. Lamentablemente íbamos muy justos de tiempo y la Villa está a 327 metros de altura a una distancia importante de Anacapri y a la que solo puede accederse a través del sendero que lleva el nombre de Axel Munthe, médico que mandó construirla en el siglo XIX.
Por tanto, antes de subir al barco, hacemos una parada en la Piazzeta para tomar algo en una de sus terrazas y visitar las tiendas de las calles cercanas. Esto antes de las 19.00 horas, que es el horario del último barco de vuelta a Sorrento.
Una vez en Sorrento, recogemos el coche y subimos hasta el centro de la localidad, aparcando cerca de la Piazza Tasso. Posteriormente callejeamos desde la plaza hasta la bajada a Marina Grande por Via Pietá y Via V. Veneto.
Por último decidimos cenar en uno de los restaurantes recomendados, Sorrento Inn en la Via Fuoro.
Recomendación. Bajando hacía el puerto es conveniente parar en Piazza Tasso y comprar en alguna de las agencias de viaje los recibos para canjearlos por los billetes del hidrojet a Capri.

Como no tenemos otra opción dejamos el coche en un parking del puerto de Sorrento (14 euros), muy cerca de las taquillas donde se canjean los billetes para el barco. Previamente hay que comprar los recibos para el canje en alguna de las agencias de viaje que se pueden encontrar en la bajada hasta el puerto. El precio del trayecto por persona era de 9,50 euros.
Al llegar a Capri lo primero que hacemos es buscar otro barco que nos permita visitar la Gruta Azul. Para ello hay dos opciones, alquilar una embarcación por horas (65 euros, dos horas) o hacer el recorrido alrededor de la isla con parada para entrar en la gruta (10 euros). En cualquier caso, al llegar a la entrada hay que guardar cola y pagar 8,30 euros para poder entrar. La ventaja de la primera opción es que además de esta parada se pueden hacer todas las que se antojen y aprovechar para darse un baño, por ejemplo, en la Gruta Verde.
Terminado el circuito por mar, volvemos a desembarcar en el puerto par tomar el funicular que lleva a Capri ciudad (2,60 euros i/v). La visita a la ciudad es larga. Nosotros partimos de la Piazzeta y desde allí bajamos hasta la Certosa y los Jardines de Augusto, donde hay una vista de los Faraglioni y de Vía Krupp, que decidimos no tomar hasta Marina Picola, ya que desde el barco ya nos hicimos una idea de Villa Jovis, la residencia de Tiberio.


Era nuestra intención proseguir, pagando un taxi, hasta Anacapri para llegar hasta Villa San Michele. Lamentablemente íbamos muy justos de tiempo y la Villa está a 327 metros de altura a una distancia importante de Anacapri y a la que solo puede accederse a través del sendero que lleva el nombre de Axel Munthe, médico que mandó construirla en el siglo XIX.
Por tanto, antes de subir al barco, hacemos una parada en la Piazzeta para tomar algo en una de sus terrazas y visitar las tiendas de las calles cercanas. Esto antes de las 19.00 horas, que es el horario del último barco de vuelta a Sorrento.
Una vez en Sorrento, recogemos el coche y subimos hasta el centro de la localidad, aparcando cerca de la Piazza Tasso. Posteriormente callejeamos desde la plaza hasta la bajada a Marina Grande por Via Pietá y Via V. Veneto.
Por último decidimos cenar en uno de los restaurantes recomendados, Sorrento Inn en la Via Fuoro.
Recomendación. Bajando hacía el puerto es conveniente parar en Piazza Tasso y comprar en alguna de las agencias de viaje los recibos para canjearlos por los billetes del hidrojet a Capri.







